El policía Francisco Onís le estaba diciendo al Inspector Jefe que no tenía antecedentes serios, el típico vivalavirgen. Clara le preguntó a Tomás si era gay o no. Tomás, pensaba que era muy despreocupada que el estaba a punto de entrar en
la cárcel. Al despedirse le dijo que venga a su cuarto a comprobar si le gustaban las chicas. Pero el le dijo que si estaba mal de la cabeza, ella se enfadó y se fue.
Cristóbal pensaba que lo que tenía en el hombro, era que se había clavado un cuchillo, el dolor se extendió por todo el brazo. Se sentía muy mal. Llamaron de repente y sobresaltó olvidandose de que había pedido champán y calmantes.
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