A Valeria siempre le había dado miedo el agua, pero no sabía por qué. Lo que le daba miedo era estar dentro del agua, incluso en la piscina o la bañera cuando era pequeña. Mercedes pensaba que la hidrofobia de Valeria se debiera a algún trauma anterior, pero eso no podía saberse, como terapia decidió mandar a Valeria a clases de natación cuando cumplió cuatro años, Valeria había ido a la piscina dutante casi once años y todavía cada vez que se zambullia se repetia tres veces en la cabeza''No pasa nada. No pasa nada. No pasa nada. Estar dentro del agua es lo más normal del mundo. Estar dentro del agua es lo más normal del mundo. Estar dentro del agua es lo más normal del mundo. Me lo voy a pasar bien y no me va a dar miedo. Me lo voy a pasar bien y no m va a dar miedo. Me lo voy a pasar bien y no me va a dar miedo.'' Era su ritual, y cada sesión tenía que repetir lo mismo. Aunque su madre estaba segura de que la terapia había funcionado, porque la chica no decia nada sobre su ritual, y cada vez que Mercedes le preguntaba ''¿qué tal la piscina?'' ella se limitaba a decir ''muy bien mamá hoy he echo veinte largos, cinco en cada estilo. Dice la profesora que mejoro adecuadamente.''.
Por eso cuando Mercedes organizó las vacaciones en el faro, estaba convencida que a Valeria estaría contenta- Pero Valeria no lo estuvo tanto.
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